Fibrosis Quística

En la literatura del s. XVII, encontramos un pasaje estremecedor:


"Pobre de aquel niño, que al besarle sepa a sal; un misterioso embrujo, se lo llevará"


La Fibrosis Quística es una enfermedad hereditaria, es decir, está presente desde el momento de la concepción, pero se puede manifestar más o menos temprano después del nacimiento. Afecta a todos los órganos del cuerpo que producen secreciones (pulmones, aparato digestivo, páncreas, órganos sexuales, etc.). Estos órganos producen unas secreciones tan espesas y pegadizas que pueden bloquear conductos y dificultar así funciones tan vitales como la respiración o la digestión, áreas principalmente más afectadas.


Actualmente, no tiene cura pero los avances científicos están aumentando año tras año la esperanza de vida de estos afectados. La prueba del talón que se les realiza a los recién nacidos permite diagnosticar al bebé desde el primer mes de vida, por lo que su calidad de vida será mucho mejor a la que puedan tener aquellos a los que les hayan diagnosticado la enfermedad a una edad más tardía.


Los principales pilares de la terapia contra la Fibrosis Quística son:


• La fisioterapia respiratoria para ayudar a expectorar el moco bronquial acumulado y mantener limpias y funcionales las vías respiratorias
• El deporte como herramienta complementaria a la fisioterapia respiratoria, destacando la natación como mejor y más completa opción
• El tratamiento antibiótico, oral e intravenoso, para evitar y combatir las infecciones pulmonares
• La inhalación de medicamentos con aerosoles
• La administración de enzimas pancreáticas para mejorar la deficiente digestión
• El trasplante de órganos como última solución

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